sábado, 24 de mayo de 2014

Quiéreme.

Ven. Cálmame. Sácame de esta incertidumbre.
Ven. Bésame. Hazme sentir alguien en el mundo.
Ven, tan sólo ven.

Háblame. No dejes que me haga daño.
Háblame. Mantén mi mente en algún lado alejada de mis pensamientos.
Háblame, tan sólo háblame.

Mírame. Busca en mis ojos la tristeza que no quiero mostrar.
Mírame. Se sincero conmigo. ¿Qué ves?
Mírame, tan sólo mírame.

No te asustes. Podré no saber protegerme, pero sí sé como protegerte.
No te asustes. Estaré ahí contigo, aunque no sea de manera física.
No te asustes, tan sólo no te asustes.

Quiéreme. Por favor, quiéreme como nadie lo ha hecho.
Quiéreme...
Quiére...
Qui...



martes, 13 de mayo de 2014

Durante veinte años.

Hace veinte años, unos cuantos meses, y unos pocos días, nací yo. Un bebe sano con toda una vida por delante, un bebe con una madre que no era primeriza, pero su ilusión era exantamente la misma que la primera vez, y un padre que a pesar de querer un chico, me daría todo...

Ahora con mis veinte años, sé lo difícil que puede ser educar a alguien para que no vaya por el mal camino, para que tu hijo sepa decir no, sepa elegir de forma correcta, incluso sepa cuando tiene que ponerse a estudiar sin que nadie se lo diga. Yo he sabido decir no ante situaciones en las cuales mi vida podría haber cambiado, decir no a malos hábitos del principio de la adolescencia, situaciones en las que todo el mundo dice sí, y que podrían haberme hecho diferente lo que soy. También he sabido centrarme y darle la importancia que se merece a mis estudios. Lo que no he sabido es elegir de forma correcta. Elegí empezar una historia con una persona la cual pensaba que sería el único chico para mi, fuimos felices, perdí todo tipo de contacto con amigos, pero ¿a quién le importaba?, crecí a su lado y él al mio, nos enseñamos mutuamente, pensé que mi vida sería esa porque lo tenía todo... me equivoqué. No todo en ésta vida es así de fácil, y a veces las cosas se nublan y no puedes ver con claridad, cuando me di cuenta, ya era demasiado tarde. De nuevo, tuve que volver a elegir, elegí mal, nuevamente, en ese preciso instante no era consciente de dónde me metía, ni a qué profundidad, no era consciente de que todo desembocaría en esto. Aposté por lo imposible, como un jugador de casino en donde se juega todo su dinero en una última partida. Aposté por la distancia. Aposté por una persona que ni siquiera pude conocer realmente. Aposté por una felicidad que ocultaba tristeza, llantos, sangre. Aposté por la tranquilidad que ocultaba insomnio. Perdí.

Después de tropezar quinientas veces con la misma piedra, pude saltarla y pude ver otro mundo ajeno a ese demasiado sombrío y solitario. Algunos problemas seguían ahí pero había conseguido quitarme uno de los pesos más pesados en mi, algo de lo que nunca pensé que sería capaz de quitarme. Pude dejar de depender de una persona, a cambio de amenazas, llantos, y maltrato a mi misma, sinceramente mereció la pena, pues era un primer paso hacia una nueva vida, más sana, más buena.

Mi vida no ha sido un camino de rosas porque yo misma me lo he buscado. Como he dicho, siempre acabo tomando el camino equivocado. También soy una caja de recuerdos constantes y nunca se me van las cosas que me han hecho daño de la cabeza, por eso nunca he podido ser feliz plenamente, del todo, sin nada que lo impidiera. A pesar de ese logro, volví a estancarme en otra piedra, y ésta más importante aún. No consigo saltarla aunque lo haga con todas mis fuerzas, mis ganas y mi voluntad. Mis pensamientos me agotan y éstos agotan a la gente que intenta ayudarme, y aquí estoy, tirada en el suelo pensando cuando empezó ésto. En qué momento. Quizás fue cuando era una niña y me engañaron, quizás fue cuando vivía con miedo cada día por ocultar algo realmente malo, por vivir yo sola con eso, o quizás todo se incrementó en el momento que perdí mi personalidad, que me arrastré, que supliqué, y que me hicieron sentir que no hacía nada bien. Quizás, quizás, quizás... Miles de posibilades se me ocurren, que no excusas.

A veces, querer no es poder. A veces, aunque te enseñen a elegir llega un momento que la situacion te supera. A veces, el daño que puedes hacer a la gente te aterra y el que te originas a ti mismo te gusta. A veces, no dejas de llorar hasta en sueños y los sueños te hacen sentir más cosas que la realidad.  A veces, dormir es la mejor opcion. A veces es normal sentirse así. A veces, un a veces se convierte en un siempre.

Durante veinte años, unos cuantos meses, y unos pocos dias, la vida me ha enseñado que no todo el mundo merece vivir, y que yo probablemente no lo merezca. He aprendido que no hay nada más importante que saber perdonarse, pero aún no sé cómo. Durante veinte años, he descubierto formas de saciar mi odio y mi tristeza que dañan a todo el mundo, que me dañan a mi, y las cuales se van de mis propias manos. He aprendido que aunque mis padres me supieron educar para decir no a otra gente, para tener propia personalidad y no dejarme influenciar, no he aprendido a decirme no a mi, y es que yo soy mi peor influencia, a pesar de todo.